Diagnóstico

Contame cómo funciona hoy tu negocio y te digo por dónde empezaría yo, qué se puede resolver con IA y qué no tocaría todavía

Pasás el día apagando incendios y el negocio te espera para mañana.

¿Todavía no vendiste nada, o vendiste unas pocas veces y casi todas a conocidos? Este no es tu diagnóstico. Andá al que sí lo es → Conviene elegir ahora: son dos formularios distintos y lo que escribas en uno no se pasa al otro.

No soy programador: aprendí a construir con IA las herramientas que mis propios negocios necesitaban —un panel de contabilidad que se usa todos los días, una app, un bot que contesta solo— y hoy las construyo para otros. Por eso lo primero que te pregunto no es qué automatizar: es qué te está comiendo el día.

21 preguntas, la mayoría de un click. No hay respuestas correctas: lo que contestes decide qué te propongo y, sobre todo, qué NO. Hay además siete opcionales para escribir — si te quedan dos minutos más, son las que más sirven.

Qué te llevás por contestar
  • Lo que entendí de lo tuyo, escrito con tus palabras, después de mirar lo que tengas público — tu web, tus redes, cómo aparecés en Google.
  • Por dónde empezaría yo, en orden — y qué te conviene no tocar todavía, con el motivo.
  • Una sola cosa para hacer esta semana, que la puedas hacer sin ayuda de nadie, y qué mirás el viernes para saber si sirvió.

Es gratis y te llega por mail. Te la mando en dos o tres días; si me demoro más, te aviso yo. La arma un sistema que construí y la leo yo antes de mandártela. No te llama nadie: la leés y decidís vos.

≈ 7 minutos Se guarda solo Podés cerrar y seguir después
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Una aclaración antes de arrancar. Varias de estas preguntas están para decirte que no: si algo no te va a rendir —o todavía no es el momento—, prefiero avisarte antes que vendértelo. Contestá con lo que es hoy, aunque te parezca poco: de eso depende que lo que te proponga sea del tamaño de lo que tenés.

En dos minutos, de qué se trata

Siete preguntas, 6 de un click

¿Por dónde te llega la gente hoy?

Para saber dónde conviene poner el esfuerzo, y dónde no.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Pensá en las últimas cinco personas nuevas que aparecieron: ¿por dónde entró cada una? El que entró caminando por la puerta o el que te llamó cuentan igual. Marcá todas, aunque sean pocas.

¿Dónde cae el que todavía no te conoce, antes de escribirte?

Decide si lo primero que te propongo es arreglar lo que ya te mira la gente, o si eso sería un gasto porque nadie te busca antes de escribirte.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Pensá en la última persona nueva que te compró: antes de escribirte, ¿dónde te miró? Si no tenés idea, elegí por dónde te parece más probable — no hace falta que lo mires en ningún lado. Y si la respuesta honesta es que nadie te busca y todo llega porque alguien te recomendó, marcá la última: es de las respuestas que más cambian lo que te propongo.

¿Cuánta gente nueva te consulta o te compra por semana, más o menos?

Para calibrar el tamaño de lo que te proponga: no es lo mismo ordenar 3 consultas por semana que 50. Me sirve igual un número bajo que uno alto.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

No hace falta que lo mires en ningún lado: la sensación alcanza. Si vendés productos y la gente te compra directo, sin preguntar nada antes, contá los pedidos nuevos: me sirve igual. Y si no tenés idea, marcá eso — también me dice algo y no es un problema.

Un trabajo o una venta promedio, ¿cuánto factura?

Para poder decirte cuánta plata mueve cada cosa que te proponga, y no sólo cuánto tiempo. Sin esto sólo te puedo ordenar las ideas, no dimensionarlas.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Pensá en el último trabajo que entregaste y en el anterior: con el más parecido a lo de siempre alcanza. Es lo que factura, no lo que te queda. Si varía muchísimo, marcá eso — también me dice algo. Y si preferís no decirlo, no hay problema: lo hablamos después.

¿Y cuántos de esos cerrás por mes?

Con la anterior, esto me deja calcular si lo que te proponga se paga solo. Si no se paga solo, prefiero decírtelo de frente antes que venderte algo.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

El mes pasado alcanza, y redondeando. Si tenés meses buenos y malos, marcá «cambia mucho»: que sea irregular ya es un dato, y de los que más pesan.

De cada $100 que entran, ¿cuánto te queda después de pagar todo?OPCIONAL

Es la mitad que falta para saber qué se banca tu negocio. Si no lo tenés medido, marcalo: eso ya me dice cuál es la primera cosa a ordenar.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Nadie tiene esto a mano y no pasa nada: la mayoría marca «no lo tengo medido», y es de las respuestas más útiles que me podés dar. Si querés estimarlo, pensá en el último trabajo: lo que facturaste menos lo que pagaste de materiales, gente y todo lo demás.

En una línea: ¿qué vendés y cómo te pagan?

Todo lo que te proponga tiene que salir de cómo ganás plata, no de lo que está de moda.
¿No sabés por dónde arrancar?

Como se lo contarías en un asado: qué hacés, para quién, y si te pagan por hora, por trabajo, por mes o cuando entregás. Con una línea alcanza — no hace falta que sea prolijo, el detalle lo hablamos después.

Cuál es el problema de hoy

Una sola, y es de un click

De estas cuatro, ¿cuál se parece más a tu problema de hoy?

Es la pregunta que más cambia lo que te voy a proponer. Si no acierto acá, lo demás no sirve.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Pensá en la última semana de trabajo y hacete una sola pregunta: ¿te sobró tiempo o te faltó? Y si dudás entre dos, elegí la que te haga acordar a algo que pasó de verdad este mes.

Cómo trabajás hoy

Cinco, todas de tildar

¿Dónde vive hoy la información de tus clientes y trabajos?

Casi todo lo que se puede automatizar depende de dónde está hoy el dato. Que esté repartido en varios lados es lo normal, no lo raro.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Si mañana tuvieras que decirle a alguien cuánto le cobraste al último cliente, ¿dónde irías a mirar? Marcá todos los lugares. Que esté desordenado es lo normal, no lo raro.

El que te escribe y todavía no te compró, ¿queda anotado en algún lado?

Es donde más se pierde sin que se note: alguien pregunta, no compra hoy, y a los tres meses no hay forma de volver a buscarlo. Saber esto decide si lo primero que te armo sirve para conseguir gente nueva o para no perder la que ya te llegó.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Pensá en alguien concreto que te preguntó el mes pasado y no te compró. Si hoy quisieras volver a escribirle, ¿de dónde lo sacarías? Contestá por lo que pasa de verdad, no por lo que te gustaría tener armado: las cuatro son situaciones normales y ninguna es la respuesta correcta.

¿Qué de esto te come el día?

Acá está el grueso de lo que se puede sacar de encima. Marcá sin miedo, no es un examen.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Pensá en el último día completo de trabajo: ¿en qué se te fue el tiempo que no era hacer tu trabajo? Si algo no está en la lista, escribilo en el comentario de abajo — eso suele ser lo más útil de todo el formulario.

De todo lo que marcaste, ¿cuál es la peor?

Sí, son las mismas de arriba, en corto: ahora necesito una sola. Empiezo por ésa para que en la primera semana ya se note.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Si dudás entre dos, elegí la que te haría festejar si mañana desapareciera.

Lo que hacés para cada cliente, ¿se parece de uno a otro?

Cambia por completo qué se puede ordenar solo y qué necesita tu criterio cada vez.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Pensá en los últimos tres clientes y compará: ¿cuánto tuviste que cambiar de uno a otro? Las tres respuestas me sirven igual — no hay una que me guste más. Lo que cambia es qué te voy a proponer, no si te propongo algo.

Tu cliente

Dos preguntas sobre el que te compra, no sobre vos

La última persona que te compró: ¿qué le estaba pasando cuando te escribió?

Lo que te proponga para tu web y tus mensajes le habla a esa persona. Si no sé qué le estaba pasando, escribo para nadie.
¿No sabés por dónde arrancar?

No pienses en «mi cliente» en general: pensá en UNA persona concreta, la última. ¿Qué la hizo escribirte justo ese día y no tres meses antes? Si no te acordás de la última, agarrá cualquiera de este año. Y si te escribió sin contarte nada, poné eso: que no cuenten nada también nos dice algo.

¿Y qué te dijo cuando se lo entregaste?

Sus palabras valen más que cualquier frase que yo escriba: eso es lo que después convence al que todavía no te conoce.
¿No sabés por dónde arrancar?

Textual, si te acordás — vale más una frase mal dicha que un resumen prolijo. Si no dijo nada, contá qué hizo: si sacó una foto, si te recomendó, si volvió. Y si quedó disconforme, poné eso: es más útil que un elogio.

Para no meter la pata

Tres preguntas, 2 de un click

Si te armo algo, ¿quién lo va a usar todos los días?

Lo que te entrego vive o se muere según quién lo opere. Prefiero saberlo antes de construir.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

No es quién lo va a decidir: es quién va a abrirlo un martes a la mañana. Si hoy no hay nadie, marcalo — es la respuesta más útil de todas y cambia lo que te propongo, no te deja afuera.

Eso que te saca más tiempo: si sale mal, ¿quién se da cuenta y cuándo?

Es lo que decide si algo puede quedar andando solo o tiene que pasar por vos antes de salir.
Quiero aclarar algo
¿No sabés por dónde arrancar?

Acordate de la última vez que salió mal de verdad: ¿cómo te enteraste? A todos les sale algo mal alguna vez — lo que cambia de negocio en negocio no es eso, es quién se entera y cuándo. Si en tu rubro un error se paga caro —una dosis, una receta, una transferencia— marcá la primera aunque nunca te haya pasado. Y si de verdad no te pasó nunca, marcá la última: también nos dice algo.

De todo lo que hacés en el negocio —venderlo, hacerlo, cobrar, los papeles—, ¿qué parte te gusta y cuál harías con la nariz tapada?

Automatizar sirve para que hagas más de lo que se te da bien y menos de lo otro. Sin esto te ordeno el negocio y te dejo adentro de la parte que odías.
¿No sabés por dónde arrancar?

Dos renglones: una cosa que harías un domingo sin que nadie te pague, y una que venís pateando hace semanas. Si te gusta todo, decilo — también es un dato. Y si lo que odías es justo lo que más plata trae, ése es el primer lugar donde miro.

Lo que no entra en ninguna pregunta

Cinco opcionales — no cuentan para la barra, saltalas si estás cansado

Antes de comprarte, ¿qué te terminan preguntando siempre? Y de eso, ¿qué no está escrito en ningún lado?OPCIONAL

Lo que te preguntan siempre es lo que tu cara pública tendría que contestar sola. Y lo que no está escrito en ningún lado es lo único que no puedo averiguar sin vos.
¿No sabés por dónde arrancar?

Pensá en los últimos mensajes que te llegaron antes de una compra: ¿qué se repite? No hace falta que sean muchos, con dos o tres alcanza. Y si te parece obvio, ponelo igual — lo obvio para vos casi nunca lo es para el que recién llega.

¿Qué es lo que ya te funciona bien y no querés que nadie te toque?OPCIONAL

Para no romperte lo que anda. Buena parte de mi trabajo es decirte qué dejar como está.
¿No sabés por dónde arrancar?

Puede ser cómo atendés, un proveedor de años, la forma en que cotizás, un cliente que te banca desde siempre. Si algo te salió bien a fuerza de años y de macanas, quiero saberlo antes de proponerte cambiar nada al lado. Con un renglón alcanza.

¿Por qué ahora? ¿Qué pasa si dentro de seis meses todo sigue igual?OPCIONAL

Para saber con qué urgencia conviene moverse.
¿No sabés por dónde arrancar?

Si la respuesta es «y… nada», ponelo. Es perfectamente válida y nos dice mucho.

Contame lo que quieras de tu negocio — incluso lo que creas que no viene al caso.OPCIONAL

Porque lo que no entra en ninguna pregunta suele ser lo que más importa.
¿No sabés por dónde arrancar?

Lo que te da bronca, lo que te da orgullo, el cliente que perdiste y todavía te duele, la idea que tenés hace rato y no te animás. Y si ya probaste algo para esto —una app, un sistema, una agencia, alguien que te lo iba a hacer— contame qué pasó: eso me evita proponerte algo que ya no te funcionó. De acá suele salir lo mejor, más que de todo lo de arriba.

¿Qué sabés vos de tu negocio que alguien de afuera no vería ni mirando todo?OPCIONAL

Es lo que ningún dato público muestra, y casi siempre es la ventaja real que tenés.
¿No sabés por dónde arrancar?

Puede ser una maña de tus clientes, algo de la temporada, algo que aprendiste a fuerza de macanas. Si no se te ocurre nada, saltala.

¿Cómo te contacto?

Lo último, y es corto. No se lo doy a nadie y no te va a llamar ningún vendedor.

¿Cómo te llamás?

Para escribirte a vos y no «al titular». Es lo primero que vas a leer arriba de tu devolución.
¿No sabés por dónde arrancar?

Con el nombre de pila alcanza. Si preferís que te escriba por el nombre del negocio, poné ése — también sirve.

Tu mail

Es a donde te llega la devolución. Sin esto no tengo cómo hacértela llegar.
¿No sabés por dónde arrancar?

El que mirás, no el que tenés abandonado.

Tu WhatsApp

Los mails se van a spam. Si no te llega, te aviso por acá que ya está lista. No te escribo por nada más.
¿No sabés por dónde arrancar?

Con código de área alcanza: 11 5555 5555.

Tu página web, si tenésOPCIONAL

Antes de escribirte nada voy a mirar lo que ya tenés público: la devolución sale de ahí.
¿No sabés por dónde arrancar?

Pegá el link, no lo escribas de memoria. Si no tenés, dejalo vacío — eso también me dice por dónde arrancar.

Tu Instagram, tu Facebook, o donde estés en internet

Antes de escribirte miro cómo le hablás hoy a tus clientes: ahí se ve el negocio de verdad, no como lo cuenta un formulario. Es la mitad del diagnóstico y me ahorra hacerte diez preguntas más.
¿No sabés por dónde arrancar?

El de tu negocio; si no tenés uno del negocio, el tuyo sirve igual. Si manejás varias, pegá la que más usás. Y si no tenés ninguna red, escribí «No tengo Instagram» y seguí: también me dice por dónde arrancar.

¿Todavía no vendiste nada, o vendiste unas pocas veces y casi todas a conocidos? Este no es tu diagnóstico. Andá al que sí lo es →

¿Terminaste?

Con esto arranca tu devolución. Si algo quedó en blanco no pasa nada — se trabaja igual.

Cómo sigue esto

1
Leo lo que contestaste y miro lo que tengas público — tu web, tus redes, tu ficha de Google. Todo lo que no se pueda comprobar se dice como no comprobado, no se rellena.
2
Te llega una devolución escrita: qué entendí de tu negocio, qué se te puede implementar y en qué orden, qué NO conviene hacer y por qué, y una cosa concreta para hacer esta semana sin ayuda de nadie.
3
La leo yo antes de que te llegue. Soy Matías Gabrenja: no sale nada sin que lo haya mirado una persona.
4
Si querés seguir, hay una reunión de 30 a 60 minutos, y es paga (hoy, USD 50). Lo digo acá y no después: esa charla es para trabajar tu caso, no para venderte nada — el que ya pagó la reunión no necesita que le vendan la reunión. Cada implementación se cotiza aparte, después de entender el caso.
La devolución es gratis y llega igual aunque dejes preguntas en blanco. Lo que contestás no se comparte con nadie.